3 de noviembre de 2009

Entrevista a Hayao Miyazaki




Esta entrevista la tome de La Vanguardia

HAYAO MIYAZAKI

"Me gusta animar con lápices y no sé cómo usar un ordenador"

El creador de 'Heidi', ganador de un Oscar, se niega a retirarse y presenta 'Ponyo', su último trabajo


Sus películas despiertan fiebre entre sus admiradores en Japón, que acuden entusiastas a ver que es lo que les ha preparado el viejo maestro, de una manera similar a lo que ocurría en Estados Unidos en la década del cincuenta con el mismísimo Walt Disney. Y aunque ya ha acumulado suficiente dinero y respeto, además de dos nominaciones al Oscar (y una estatuilla), como para jubilarse cómodamente, este señor de 68 dueño de un humor seco y filoso nos sigue sorprendiendo con películas que asombran a todas las audiencias. Ponyo, su mas reciente filme, ha sido recibida con tanto entusiasmo en la versión doblada al inglés que se estrenó en Estados Unidos que podría acabar con todas las predicciones que le dan a Up, el mas reciente filme de Pixar, la ventaja en la carrera por el Oscar a la Mejor Película de Animación. Y en España, ha coincidido la salida en DVD de una colección de sus películas con el estreno en los cines de Mi vecino Totoro, un verdadero clásico estrenado en su país de origen, Japón, en 1988.


Siempre repite que quiere retirarse y que ésta será su última película. ¿Qué es lo que dice ahora, después de Ponyo?

Es que aunque diga que esta es mi última película se que nadie me va a creer. Asi que me ahorro el trámite de decirlo.

¿De qué manera se está preparando Ghibli para cuando de una vez por todas decida jubilarse?

Hace rato que venimos preparándonos para eso. Todo el tiempo estamos entrenando a jóvenes artistas y directores. Pero en lo que estamos todos de acuerdo es que vamos a seguir animando películas con nuestros lápices.

¿Por qué la insistencia en animar con lápiz cuando ya todo el mundo usa ordenador?

Por dos razones muy simples: la primera es que a mi me gusta mucho animar con lápices. La segunda es que no sé cómo usar un ordenador. Eso no quita que se puedan hacer cosas maravillosas con otro tipo de sistemas. Lo que hace Pixar con la animación por ordenador es maravilloso, y para la animación stop motion ya tenemos a Nick Park en Inglaterra. No tenemos necesidad de salir a competir con ellos.

¿Cómo se le ocurrió la idea para Ponyo en el acantilado?

Para crear una película, a mi me gusta arrojar una red al océano de mi imaginación y ver que es lo que saco. Y un día, apareció en mi red un pececito que me llamó la atención y que se llamaba Ponyo. Creo que esa es la mejor descripción de como se me ocurren las ideas. Y luego, para hacer que esa idea se convierta en realidad, me pongo a pensar mucho y a dibujar storyboards. Mas tarde, convoco a los tres animadores que trabajan siempre conmigo, y aun antes de que el argumento esté completo, comenzamos a animar pequeñas partes de la película.

¿Cual diría que es el mensaje de esta película?

Que es maravilloso estar vivo. No solo la gente está viva, sino el planeta y el océano.

Sin embargo, todas sus películas han tenido un mensaje ecologista.

Es que yo creo que todos tenemos que hacer un esfuerzo por tratar de defender el Medio Ambiente, aunque a esta altura ya no creo que haya mucho por hacer. Todos sabemos que el planeta está en problemas y no hace falta que otra película mas transmita ese mensaje. Pero cuando yo dibujo el mar, no me queda otro remedio que dibujarlo lleno de basura, y lamentablemente tengo que ponerle mas realismo a la basura que la que necesita el mar.

¿Cómo ha hecho para poder seguir mirando al mundo con ojos de niño?

Cuando yo estaba criando a mis hijos, estaba tan ocupado con mi trabajo que no vi cada detalle de su niñez. Todavía al día de hoy me siento mal por no haber sido un mejor padre. Al menos ahora en Ghibli tenemos una escuela preescolar para los hijos de los empleados. Poder observar a esos niños es una enorme fuente de inspiración para mí. Sobre todo porque me doy cuenta que para ellos cada segundo que pasa tiene algo de interesante. Todo el tiempo están aprendiendo cosas nuevas y nunca se quedan quietos. Supongo que ahora me doy cuenta de todas esas cosas porque me he puesto viejo. Además, cuando los observo, me acuerdo de cosas de mi propia niñez, y por eso es que puedo entenderlos ahora como no los podía entender antes.

¿Qué es lo que significa para usted toda la fama y el dinero que sus películas le han reportado?

Cada vez que termino un filme y la gente lo ve, yo me vuelvo pobre. Por lo tanto, como hace relativamente poco que se ha estrenado Ponyo, estoy atravesando por una situación de pobreza. No tengo nada en mi interior. Por eso no me va a quedar otro remedio que sacar mi red y ver que otra idea puedo capturar para poder contar otra historia.

¿Por qué cree que el animé está teniendo tanto éxito en todo el mundo?

Esa puede ser una concepción errónea. No a todo el animé le va bien en Japón. En realidad la animación japonesa necesita resucitar, está en un estado bastante deplorable. En el mundo del dibujo animado en Japón se hace una buena cantidad de basura. De todos modos, al animé le va bastante mejor en Japón que a las películas con actores de carne y hueso. El cine japonés de ficción está pasando por un muy mal momento.

¿A qué lo atribuye?

Supongo que eso tiene que ver con que ya no podemos ver a los japoneses como heroicos. Ninguno de los personajes en nuestras películas tiene cualidades heroicas. Los personajes no son atractivos, porque no tienen cualidades humanas destacadas.

¿Siente que la invasión de películas norteamericanas de dibujos animados puede estar causándole daño al animé japonés?

No, porque por suerte no tienen tanta influencia sobre nosotros. Yo no creo que la animación tenga una influencia demasiado poderosa en ninguna sociedad.

¿Siente una responsabilidad para revitalizar el género siendo la voz mas fuerte surgida en el animé en los últimos años?

No. Nosotros tenemos nuestra propia pasión y nuestros propios principios y por ellos nos guiamos. Nunca hemos tratado de copiar a nadie. Nuestra empresa, increiblemente, es la que está menos enfocada hacia el aspecto comercial. No hacemos las cosas pensando en cuanto podemos llegar a ganar. Y así y todo, la nuestra es la empresa mas exitosa. Yo conozco a la gente que hace Pokemon y los otros dibujos animados que son populares en Japón, pero vivimos en mundos diferentes.

Algo que siempre ha llamado la atención de este lado del mundo es que los personajes en las películas de animé no parezcan orientales. ¿A qué lo atribuye?

A que creo que a través de la televisión y el cine hemos llegado a un lugar en donde todo se parece un poco. Todos los humanos se parecen en el mundo de la animación. En Japón, dibujarles ojos achinados simplemente para que tengan un toque oriental nos resultaría muy extraño tanto a los espectadores como a los que hacemos las películas.

¿Cuánto le han influenciado las películas de Disney?

Las he visto, pero no han ejercido una influencia importante en mí. Los hermanos Fleischer, los creadores de Popeye, ellos si han influido muchísimo en mi trabajo y también otros animadores norteamericanos muy antiguos que en Estados Unidos han sido olvidados por completo.

John Lasseter siempre dice que usted es uno de sus mentores...

Nunca me di cuenta de que él fuera uno de mis aprendices. Yo lo veo más bien como a un gran amigo. Cuando yo lo conocí él tenía poco mas de veinte años y no tenía ninguna posibilidad de hacer largometrajes de dibujos animados, algo que se debía en parte a la difícil situación en que estaba la industria del dibujo animado en Estados Unidos en ese momento. Yo conocí a varios animadores norteamericanos en ese entonces y John se destacaba porque estaba trabajando solo, con paciencia y con pasión. Cuando me enteré de que Toy Story había sido un gran éxito, me alegré muchísimo por él porque sabía que era algo absolutamente merecido.

¿Qué es lo que recuerda de su trabajo en Heidi?

Que viajé especialmente a Suiza para empaparme del mundo que teníamos que retratar. Estuve algún tiempo allí, pero no lo suficiente para poder comprender en toda su totalidad la cultura de ese país. Por eso cuando nos enteramos de que habían comprado la serie y que se iba a exhibir tanto en Europa como en el resto del mundo todos los que participamos en ella nos queríamos meter debajo de nuestros escritorios porque sabíamos que no habíamos logrado retratar cabalmente el mundo de los Alpes suizos…


 La Vanguardia

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